December 27, 2015

The Establishment - revisited

A book review for Spanish speaking readers






Owen Jones, The Establishment: And how they get away with it. Londres: Penguin Books, 2015, £9.99, (ISBN: 9780141974996), 384 páginas. Originalmente publicado por Allen Lane, 2014.

Este es un libro escrito por un conocido e influyente activista político de la izquierda Laborista que, admitiendo su sesgo ideológico, intenta mostrar a sus lectores, de manera no académica pero honesta, las diversas caras del poder en un reino gobernado abusivamente por una casta que defiende sus propios intereses. Planteando que una revolución en democracia es posible y deseable, Owen Jones propone comenzar tal empresa desnudando la forma en que opera dicha casta y las razones por las cuales el público Británico ha llegado aceptar un estado de cosas pernicioso como si se tratara de algo natural e irremplazable.

Para Jones, la hegemonía del establishment moderno en el Reino Unido (i.e. el grupo de personas poderosas que protegen su posición en democracia, manipulando el sistema democrático con el fin de proteger sus propios intereses) es una reacción al antiguo orden Británico del último período de postguerra marcado por el predominio de gobiernos y fuerzas políticas de izquierda que estuvieron apoyados por poderosas organizaciones sindicales y que propiciaron altos impuestos sobre la clase más rica, junto con una amplia intervención del Estado en la economía y la conquista de nuevos derechos sociales. A diferencia del crecimiento con equidad que tuvo lugar durante ese antiguo orden—según describe el autor—, el establishment actual ha consolidado su hegemonía a través de políticas principalmente orientadas  a los recortes presupuestarios de parte del fisco, a las privatizaciones, al relajo en el cobro de impuesto hacia los grupos más ricos, a la desregulación del mercado y al debilitamiento de las organizaciones sindicales, todo lo cual ha permitido establecer las condiciones para mantener niveles de crecimiento económico más bajos y desiguales que en el antiguo orden de cosas. Dado estos dos escenarios (toscamente caracterizados aquí, por cierto), la elite política actual, como señala Jones, ha logrado ganarse el apoyo casi sin contrapeso del electorado Británico para continuar fortaleciendo el establishment en cuestión, precisamente, en perjuicio de gran parte de la población que, no obstante aquello, acepta este nuevo orden.

En su libro, Jones intenta hacer evidente las razones detrás del persistente éxito de la elite política para imponer la aceptación de un nuevo orden social y económicamente pernicioso en un contexto democrático. Dicho de otra manera, The Establishment: And how they get away with it[i] es una respuesta a la pregunta de cómo dicha elite ha consolidado su posición hegemónica de una manera tal que el público Británico la tolere como una alternativa de sentido común y sin contendores respetables.

A diferencia de la primera edición, la segunda edición del libro que comento ahora incluye un prólogo donde el autor hace explícita su intención por enmarcar algunas de sus tesis centrales como parte de un proyecto internacionalista. A juicio de Jones, la lucha por la justicia social y la democracia precisa de una solidaridad internacional para garantizar su victoria. En este sentido, resuena con interés la tesis según la cual el éxito del establishment moderno en el Reino Unido se debe a la efectividad con la que sus defensores han logrado asentar la percepción de que “no existe otra alternativa” al orden en cuestión. El interés de esta tesis no radica en su originalidad (pues no en sí misma no lo es), sino más bien en el hecho de que el tipo de razones que explicarían el estatus aparentemente incuestionable que goza dicha percepción también podrían servir, precisamente, para cuestionar dicho estatus. Por ejemplo, Jones plantea que los defensores del establishment suelen apoyar su defensa en un férreo rechazo al estatismo y en la demonización del rol del Estado, mientras que la hegemonía que han alcanzado se funda (irónica pero no ingenuamente) en el indispensable soporte que el Estado les ha proporcionado. En palabras del autor:

A donde sea que miremos, el Estado ha trasladado su apoyo, desde las personas que debieran recibirlo —los pobres y los vulnerables—, hacia quienes ahora están atesorando grandes ganancias a costa de los necesitados. (p. xvi)[ii]

Lo que se debe cambiar, dice Jones, no son unas personas por otras, sino un sistema que propende hacia la racionalización una mentalidad determinada. La mentalidad que subyace a los miembros del establishment, en la visión del autor, es que aquellos que están en la cima del poder y la riqueza se merecen tal poder y riqueza. Desde la perspectiva del público Británico, tal mentalidad es algo que perfectamente se puede justificar racionalmente, por ejemplo, aceptando la creencia de que, a falta de una alternativa viable, las desigualdades sociales que crea el sistema son, finalmente, por el bien de todos. Desde la perspectiva de quienes gozan los privilegios del orden establecido, basta con aceptar la creencia de que es correcto pagar una cantidad de impuestos que no pongan en peligro la rentabilidad de la empresa, destinando algún monto (siempre marginal) de sus ganancias a caridad. Si esto es correcto, como sostiene Jones, no es de extrañar, entonces, que cualquier crítico del establishment corra el riesgo de ser considerado una especie de lunático, algo especialmente ventajoso para las políticas de austeridad que han caracterizado a los gobiernos de derecha.

El libro pretende ser una contribución en la tarea de desafiar el consenso pro-austeridad establecido entre los miembros de la elite política dominante, manifiesto tanto en las fuerzas conservadoras como en gran parte del denominado Nuevo Laborismo[iii]. Dicho consenso se habría visto gradualmente fortalecido por las crisis económicas de las primeras décadas de los 80s, los 90s y aquellas posteriores al 2008, toda vez que los líderes Conservadores que hoy están en el poder vieron en la crisis una oportunidad para implementar políticas (e.g. recortes presupuestarios y rebajas de impuestos para los ricos) que sólo podrían haber sido implementadas en circunstancias especiales como esas. Según el autor, si fuese posible alterar dicho consenso, entonces sería perfectamente posible apelar al electorado para implementar cambios que hoy en día, por menores que parezcan, son objeto de estigma simplemente porque desafían la hegemonía del establishment. En condiciones favorables, los primeros pasos de una revolución democrática consistirían en orientar las políticas del gobierno en una dirección muy distinta a las que apunta un gobierno Conservador, sin que tales políticas alternativas sean menos moderadas que aquellas que, según los defensores del orden imperante, han favorecido la estabilidad política del reino en las últimas décadas. Para Jones, la posibilidad de una revolución en democracia comienza (idealmente antes del siguiente proceso electoral) con el éxito de esa tarea persuasiva, tarea que, en esta ocasión, consiste en desnudar el rol concertado del establishment moderno en distintas esferas de la vida pública.

Cabe señalar que, al momento de la publicación del libro, el Reino Unido se encontraba ad portas de las elecciones generales de 2015, las que finalmente reportarían una estrepitosa derrota para el Laborismo. Eso podría contrastar con la visión de cambio más bien optimista del autor, sin embargo, como sabemos, uno de los efectos inmediatos de dicha derrota ha sido el cambio de liderazgo en el Laborismo marcado por el desencanto de sus miembros con respecto a las corrientes internas más conservadoras. Queda por verse si estos cambios son favorables para la solución democrática que Jones considera viable para liberar a los Británicos del dominio de ‘la casta’ (utilizando el término de la traducción de Javier Calvo en la versión en Español de Seix Barral).

El libro está organizado de la siguiente manera. El primer capítulo proporciona un interesante recuento histórico-político del exitoso surgimiento del actual establishment, caracterizado por el rol de influyentes thinktanks en el diseño de políticas orientadas al libre mercado. Jones denomina ‘outriders’[iv] a una serie de actores cruciales en este proceso debido al hecho de que su impronta ideológica tuvo lugar en un período dominado por el Laborismo de post-guerra de corte socialista. El éxito de estos outriders radicaría en lograr la legitimización de una ideología cohesiva[v] que propició el avance de nuevos “laboratorios de ideas” como el Institute for Economic Affairs y el TaxPayers’ Alliance. Alguien podrá notar que el recuento ofrecido en este primer capítulo es interesante, no sólo porque sienta las bases para entender el análisis propuesto en los capítulos siguientes y las propuestas finales del autor, sino porque puede resultar particularmente familiar en el contexto de otros países—EEUU o Chile podrían ser el escenario a la misma obra.

El resto del libro discute e ilustra los detalles del juego político que juegan los miembros de “la casta” Británica. Con títulos casi auto-explicativos  (e.g. El cartel de Westminster, la Mediocracia, Los chicos de azul, Los amos del universo, etc.), cada uno de los siete capítulo restantes informan de manera apasionada y descarnada la forma en que dicha casta opera en diversos ámbitos del poder: el de los políticos que hacen las leyes que hacen, el de los magnates de los medios de comunicación de masa que constriñen los debates, el de la policía que hace cumplir las leyes que favorecen a los más ricos y el de las corporaciones privadas (incluyendo, por cierto, a las financieras) que conducen la economía. 

Para muestra un botón. Al año 2014, dice Jones, un cuarto de los parlamentarios Conservadores eran, a su vez, arrendadores del sector privado, y también los eran, en un porcentaje menor, un conjunto de parlamentarios tanto Liberal Demócratas como Laboristas. La participación de todos ellos en los debates y la creación de políticas relacionadas con los beneficios destinados a trabajadores en dificultades económicas, y sometidos a acuerdos de arrendamiento inseguros, era, a lo menos, controversial. Más todavía cuando, a raíz del fracaso en la establecimiento de controles de rentas, un mondo que bordea los 24 billones de libras esterlinas debe ser destinado hoy a beneficios de vivienda, en la forma de subsidios para arrendadores privados. Jones destaca el caso del parlamentario Conservador más rico del Reino Unido, Richard Benyon, quien amasando una fortuna de 110 millones de libras esterlinas, recibe también un pago de 120.000 libras al año por motivo de beneficios de vivienda. Benyon es conocido como un enemigo acérrimo del gasto estatal destinado a seguridad social.

El trabajo de Jones (columnista de The Guardian y, en cierto sentido, también un miembro del establishment) es el un ‘observador participante’ y, desde esa condición, su predecible conclusión es que el actual estatus quo[vi] bien puede ser considerado hoy como un sentido común, pero no es indestructible. La estrategia recomendada es la hacer virar la misma Ventana de Overton[vii] que le ha servido a la derecha pro-austeridad. Dicha ventana corresponde a un mantra conservador, según el cual el límite de lo que puede cambiar en un momento dado es el límite de lo que se considera políticamente posible y razonable dentro del marco político existente. Desafiado el consenso irracional que sustenta al establishment, la Ventana de Overton se puede aplicar a cualquier otro marco político democráticamente establecido. Jones nos intenta convencer, de manera racional, de que ese marco debe rescatar mucho de lo que se conquistó bajo el paraguas Laborista del antiguo orden. En gran medida, la revolución democrática de Jones, que no tiene mucho de revolución, parece estar en sintonía con el nuevo liderazgo Laborista de Jeremy Corbyn, otro "lunático" que pretende desmantelar el establishment… también desde adentro.  

— Bernardo Pino,
©PhD in Philosophy
University of Sheffield


[i] “El Establishment: la casta al desnudo” según la traducción publicada por Seix Barral en Español.
[ii] A menos que se señale lo contrario, las traducciones son responsabilidad del autor de esta reseña.
[iii] Corriente política dentro de la tradición laborista que tiene a Tony Blair y Gordon Brown como principales referentes.
[iv] En alusión a la idea de un guía o escolta.
[v] Neo-liberalismo en tanto sistema de ideas basado en la creencia economicista de que un mercado desregulado encarna valores no-negociables como el de la libertad.
[vi] Donde conviven, por un lado, un conjunto de no más de un millar de individuos concentran una riqueza de más de 520 billones de libras esterlinas y, por otro, cientos de miles personas hacen fila en las bancos de alimentos [u ollas comunes] (p. 293)
[vii] Concepto acuñado en honor al acuñado en honor al fallecido vicepresidente del Mackinac Center for Public Policy, Joseph P. Overton.


No comments: