April 11, 2016

MBR and the challenge of cognitive complementarity






Según la teoría eco-cognitiva de Razonamiento Basado en Modelos (RBM), la manipulación de modelos científicos en tanto artefactos externos debe ser analizada como un componente constitutivo de nuestros procesos cognitivos de carácter inferencial. Asumiendo, hasta cierto punto1, los planteamientos de la ‘cognición distribuida’, el argumento que sustenta la afirmación anterior tiene cuatro premisas centrales. Primero, la historia de la ciencia muestra que la manipulación de modelos tiene un rol ubicuo en las prácticas que habrían derivado en los descubrimientos más importantes, y de los que se tiene mejor registro. Segundo, si dicha manipulación no fuera parte constitutiva de los procesos causales involucrados en las inferencias (principalmente los de carácter abductivo) que derivan en descubrimientos, entonces una lógica proposicional tradicional podría dar cuenta de la transición que los científicos, en tanto locus de una agencia cognitiva individualista, realizan desde premisas conocidas a conclusiones que resultan en una ampliación del conocimiento objetivo acerca de la realidad. Tercero, aún cuando una lógica proposicional tradicional es capaz de dar cuenta de procesos cognitivos inferenciales de carácter individualistas, no es capaz de dar cuenta de procesos abductivos científicamente exitosos. Cuarto, si el aparato descriptivo de una lógica proposicional individualista es insuficiente para dar cuenta de una lógica del descubrimiento, entonces se requiere un aparato descriptivo complementario y la mejor opción disponible es la que proporcionan aquellas visiones acerca de una agencia cognitiva anti-individualista concebida como sistema constituido tanto por elementos mentales (e.g. inferencias implementadas sobre el sustrato físico del cerebro) como extra-mentales (e.g. manipulación de artefactos). De estas cuatro premisas, se desprendería la conclusión de que la manipulación de modelos artefactuales es probablemente constitutiva de los procesos causales involucrados en inferencias de carácter abductivo.2

Una de las formas en que un argumento puede fracasar es cuando dicho argumento es francamente inválido. Otra forma es cuando al menos una de sus premisas es falsa. Intentaré mostrar que el argumento anterior falla por ambas razones.

En primer lugar, la teoría de RBM parece asumir que habría algo especial en los modelos en tanto artefactos que justificaría su rol en un tipo de razonamiento que requiere tales modelos para resolver alguna tarea cognitiva específica (e.g. en la investigación científica que puede resultar en algún descubrimiento). Sin embargo, lo razonable es pensar que quienes hacen investigación en RMB se enfocan en dichos artefactos simplemente porque la investigación se limita a dar cuenta de un determinado tipo de razonamiento en el ámbito científico, y que, por lo tanto, la noción de modelo se puede extender a cualquier tipo de artefactos que cumplan el rol que en ese ámbito se les adscribe a los modelos. Esto sugiere dos cosas: primero, la idea de que, prácticamente, cualquier artefacto puede cumplir dicho rol, siempre y cuando los procesos abductivos que se pretenden explicar sólo difieren en sofisticación cuando se contrasta, por ejemplo, a los científicos con cualquier otro grupo de personas; segundo, y derivado de lo anterior, la idea de que, prácticamente, a cualquier objeto se le puede atribuir el rol artefactual constitutivo de la cognición que los investigadores en RBM atribuyen a los modelos en la explicación de inferencias adbudctivas. En este sentido, la investigación de RBM se pueden concebir como tributaria de la investigación cerca de la cognición distribuida, ya que el interés en los modelos sólo refleja un interés particular en el tipo de distribución (o extensión) cognitiva que tiene lugar cuando acaecen ciertos instancias de descubrimiento, típicamente, los más sorprendentes o interesantes. Por supuesto, alguien podría decir que el estatus de procesos de descubrimiento “sorprendentes o interesantes” es relativo al interés de los investigadores, pero ese es un punto que no influye en el presente comentario. Lo que quiero considerar, en cambio, es, por un lado, la posible trivialización explicativa del rol de los artefactos en procesos cognitivos y, por otro, las razones que supuestamente apoyan la proposición de que un RBM es consistente con la idea de una agencia cognitiva distribuida.

Si la manipulación de artefactos es un argumento a favor de la extensión cognitiva,3 entonces dicha manipulación es concebida como cognitivamente constitutiva según una concepción de la cognición fundamentalmente diferente a la concepción tradicional individualista. La extensión cognitiva se funda en la idea de aquello que normalmente concebimos como cognitivo es más bien como lo manipulativo, y no al revés. Dicho de otra manera, la extensión cognitiva (especialmente en sus versiones más radicales) representa una visión de la cognición que rechaza la idea que las inferencias realizadas por un agente cognitivo son expresables proposicionalmente, por cuanto dicha caracterización proposicional suele ir acompañada de un supuesto preliminar acerca de la naturaleza representacional, funcional y simbólica, de procesos cognitivos internos que la hipótesis de la extensión cognitiva rechaza. El desafío teórico de la extensión cognitiva no es incorporar la concepción tradicional de representación en sus descripciones4 sino presentar una conceptualización alternativa de la noción de procesos representacionales internos, típicamente funcionales y simbólicos. Sin embargo, el RBM va más allá de lo que plantea la cognición extendida y asume que las inferencias internas pueden ser, al mismo tiempo, descritas proposicionalmente y compatibles con la manipulación de objetos que la cognición distribuida asume como literalmente cognitiva por derecho propio. En este sentido, no es de extrañar que haya defensores del RBM quienes asumen que las discusiones sobre el locus intra- o extra-craneal de lacognición llevada a cabo entre individualistas y anti-individualistas es una discusión estéril e irrelevante.

En términos generales, el argumento original es inválido porque el supuesto implícito de que los procesos inferenciales tradicionales de corte individualista y los procesos de manipulación cognitiva de corte externalista son complementarios5 es injustificado. Si los amigos del RBM quisieran plantear un caso más persuasivo con respecto al argumento a favor del RBM, entonces deberían proporcionar una justificación para dicha premisa. Dicha justificación no sólo debe ser compatible con la evidencia empírica, sino que también con una re-conceptualización adecuada de la noción de cognición que haga explícita la complementariedad en cuestión.

De manera más particular, y derivado de lo anterior, el argumento consta de al menos una premisa que claramente no es verdadera. Consideremos la segunda premisa. Esta premisa plantea que los procesos de manipulación de modelos artefactuales adquieren su justificación como procesos cognitivos a partir la impotencia descriptiva de una lógica proposicional tradicional con respecto a procesos cognitivos internos. Dicho de otra manera, la premisa establece que, porque dicho aparato descriptivo no puede dar cuenta de ciertos procesos cognitivos internos subyacentes a nuestro razonamiento abductivo, sería justificado inferir que los procesos cognitivos relevantes no son exclusivamente de carácter interno. Sin embargo, por las razones esgrimidas en el párrafo anterior, dicha inferencia es inválida, aún cuando se acepte una dramática limitación del aparato descriptivo tradicional. Para mostrar este último punto, podemos asumir que el problema de la complementariedad no es tal y que, por lo tanto, la manipulación de modelos cumple el rol abductivo que el enfoque eco-cognitivo del RBM supone. Según este último rol, la actividad manipulativa relacionada con la utilización de modelos en ciencia permitiría seleccionar cierta información extra-mental de otra manera inaccesible por parte de nuestros procesos cognitivos internos.

La idea de que esta manipulación extra-mental puede proporcionar cierta información crucial en procesos de descubrimientos científicos descansa, como se dijo, en un razonamiento contrafactual. Si ciertos procesos de manipulación artefactual fueran irrelevantes para la realización de determinadas inferencias abductivas, entonces dichos procesos de descubrimientos no podrían ser explicados. Nótese que lo que aquí está en cuestión es un tipo de explicación de los procesos descubrimientos, no la existencia de los mismos, distinción que permite vislumbrar una confusión detrás del razonamiento contrafactual señalado. Dicha confusión se puede hacer explícita de la siguiente manera.

Si alguien asume que los procesos cognitivos se limitan a las inferencias internas que permiten transitar de premisas conocidas a otras desconocidas, entonces también tendría que aceptar que, aunque la manipulación extra-mental de modelos proporciona información relevante para dichos procesos, tal manipulación es contingente y distinguible de los procesos cognitivos que derivan en la expansión del conocimiento acerca del mundo. En cambio, una conclusión a favor de la extensión cognitiva no se sigue claramente si uno no acepta el carácter inferencial interno de la cognición. La razón es que, en el primer caso, lo que adicionalmente se está asumiendo es que los procesos mentales se realizan sobre estados mentales representacionales que son manipulables independiente o “desacopladamente” de su contenido (o bien, independientemente de la relación entre los organismos que poseen dichos estados y los aspectos del mundo a los los estados que hacen referencia). En el segundo caso, lo que se asume es que, dado que la explicación internalista es insuficiente para una lógica del descubrimiento, entonces la alternativa explicativa debe considerar que la relación entre los organismos y su ambiente es parte de la cognición. 

Sin embargo, esta última inferencia pasa por alto el rol “desacoplador” de los estados representacionales, confundiéndose con ello una reformulación de la explicación cognitiva con una reformulación de la relación metafísica entre los organismos y su ecología. Esto permite ver el problema de la complementariedad aludida anteriormente en términos de la incompatibilidad entre dos visiones metafísicas de la cognición: por un lado, una visión de carácter racionalista y mentalista que acepta el supuesto representacional de la cognición y, por otros, una versión conductista que acepta el supuesto de que la conducta está constituida exclusivamente por la manera en que un organismo como el nuestro ineractúa "acopladamente" con su ambiente. Mientras que la primera visión es compatible con una concepción de la percepción en tanto “logro inferencial”, la primera es consistente con la idea Gibsoneana  de una 'percepción directa'. Tal como ambas concepciones de la percepción son incompatibles entre sí, así también lo son las visiones metafísicas de la cognición anteriormente señaladas, ya que ceptar la extensión cognitiva de inspiración anti-mentalista implica renunciar a la noción de estados mentales representacionales--cosa que los amigos del RBM no se demoran en conceder. Sin embargo, el costo de esta concesión es quedarse con una concepción oscura de procesos inferenciales, como también parece ocurrir en el caso la tradición eliminativista con respecto a los estados representacionales de la Neurociencia Cognitiva. La investigación en neurociencia suele ser fuente de evidencia para sustentar hipótesis en contra de una psicología intencional comprometida con un cognitivismo clásico. Ciertaemnte, los partidarios de la cognición “extra-craneal” (incliyendo a quienes defienden un RBM externalista) también recurren a esa evidencia, pero no para sustentar un proyecto mentalista alternativo, si no un proyecto oscuramente compatibilista con respecto a la tradición “intra-craneal” de la cognición—sin limitar esta última al paradigma representacional/simbólico clásico. Si esto es correcto, el problema de la complementariedad cognitiva (partiendo por la ambigüedad del uso de ese término) es un desafío importante de la investigación en RBM externalista.


Notas:
1 El compromiso que una teoría de RBM tiene con la visión de una cognición extendida es relativo, no solamente porque es difícil identificar un compromiso fuerte en la gran variedad de propuestas relacionadas al RBM, sino porque, en el caso que comento, la externalización cognitiva se considera un mero sustento o apoyo de procesos inferenciales ‘intracraneales’. De manera que el rótulo de “constitutivo” atribuido al RBM puede ser visto como más débil que aquel defendido por los proponentes de la cognición extendida.
2. En palabras de Magnani (2016): "Abductive reasoning is ignorance-preserving accommodation of the problem at hand" (p. 95)
3. En este comentario no hago distincgos entre 'cognición distribuida' y 'cognición extendida'.
4 Hay intentos, aún insatisfactorios, por darle una caracterización alternativa a nuestra noción de representaciones internas, por ejemplo, en términos de los ‘símbolos materiales’ de los lenguajes naturales (e.g. palabras escritas o proferidas), muestra de que la extensión cognitiva es una reacción, y no un proyecto compatibilista, con respecto a la visión clásica de la cognición.
5. Esta complementariedad no es meramente metodológica, sino con respecto a la naturaleza de los procesos cognitivos en cuestión.

Source of illustration: chemistry.about.com/od/sciencefairprojects/

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